viernes, 11 de julio de 2008

LAS PRUEBAS DE LA VIDA



¿Qué es lo que obliga a los alpinistas a emprender la ascensión
hacia las cimas más elevadas y de más dificil acceso?
¿Qué es lo que obliga a los deportistas a nadar, a correr,
a conducir cada vez más deprisa? ¿Qué es lo que obliga a
los jugadores de ajedrez a reflexionar durante horas
enteras antes de mover un peón de su tablero? Nada. Son
ellos mismos los que se imponen estos esfuerzos, estos
problemas, estas proezas. Y, ¡qué alegría para ellos,
cada vez que consiguen una victoria!
¡Cuántas actividades, juegos y competiciones de todo tipo
los humanos han inventado así!
Esto demuestra que en lo más profundo de ellos mismos sienten
la necesidad de ir cada vez más lejos, más deprisa, más alto,
superarse, sobrepasarse. ¿Por qué no piensan, pues, que
deberían aplicar también en la vida cotidiana estas cualidades
de resistencia, de destreza o de inteligencia de las que
deben dar muestra cuando se trata de juegos o de
competiciones? ¿Por qué, entonces, se quejan siempre de que
deben esforzarse continuamente?
Muchos de los juegos que se practican actualmente, fueron
imaginados hace siglos por Iniciados. Con el tiempo, la mayor
parte de estos juegos han sido transformados y actualmente
sólo se aprecia el aspecto exterior; su sentido profundo se ha
perdido. Para los Iniciados, estos juegos representaban una imagen
de la vida, la transposición de los problemas que diariamente
cada uno de nosotros debemos resolver, pues se trata de
una ley absoluta: bajo una u otra forma, se reproducen
los mismos fenómenos en los diferentes planos, fisico,
psíquico y espiritual.
Y puesto que los juegos son una imagen de los problemas que
encontramos en la vida, ¿por qué no tomamos estos problemas
como juegos? En lugar de sentiros agobiados, irritados ante la
menor dificultad, decid: "Ahí tengo una nueva ocasión para
ejercitarme, veamos cómo podré conseguirlo". Estudiad bien la
clase de prueba que debéis afrontar y desafiaros vosotros
mismos.Por ejemplo: "No dejaré de andar hasta llegar al final..
Soportaré pacientemente esta carga... Me liberaré de este
obstáculo... Navegaré en este mar embravecido
y no me hundiré... Voy a abandonar la región del polvo y
de las nubes, para alcanzar la más alta cima en donde
respiraré el aire puro y siempre veré el soL." Sí, podéis
provocaros este tipo de retos de vez en cuando en
vosotros mismos, como lo hacen los deportistas y veréis
cómo soportaréis más fácilmente las pruebas de la vida.
Así pues, debéis comprenderlo bien: la felicidad no consiste
en vivir sin pruebas, sin obstáculos, sin sufrimientos. Esto
son ilusiones, ¡fantasmagorías! La felicidad consiste en ser
capaz de superar las pruebas sin capitular, enriqueciéndose y
fortaleciéndose con ello.
Efectivamente, para alcanzar la felicidad, debéis salir
victoriosos de vuestras pruebas.
MRF

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