

Muchas veces la falta de confianza, o la falta de fe en Dios puede hacernos recurrir a estas feas cosas…
Te cuentan que en tu barrio hay una mujer que realiza “milagros que si por ejemplo tu pareja te deja te lo trae de vuelta en pocos días…
Claro, que eso es después de hacer un pago económico -y siempre parecen haber más razones para seguir pagando.
He aquí la historia de hoy:
Mi marido y yo estábamos pasando por un periodo de crisis, y no me faltó la buena amiga que me dijo que fuese a ver a una señora que haría milagros en mi vida. Yo no quería perderle, dependía de mi pareja, y la idea de perderle y no verle más me aterrorizaba.
Cuando toqué su puerta me recibió una señora muy amable, me hizo pasar, yo estaba muy callada. Me dijo todo lo que yo quería oír en ese momento, encontré que sus palabras fueron muy buenas, sabias, y acertadas.
Mientras más pagaba por este servicio de magia, más retenía a mi marido junto a mí. Yo seguía con la “señora de la magia”, regalándole mi dinero y mi tiempo para que solucionase mis problemas a través de los espíritus y magia.
Los días pasaban, y mi relación de pareja seguía con altos y bajos, no veía nada claro pero seguía en mi empeño: Muchas velas, hablando con espíritus, echando cartas… parecía una loca de remate, ya no coordinaba mis ideas.
(Mi vida era un caos)
Una vez por esas casualidades de la vida, tocaron su puerta y me fui a otra habitación mientras la señora recibía su visita Lo que escuché en ese momento marcó para siempre mi vida, vi cuanta maldad se le puede hacer a una persona y me asqueé de mí misma, me di cuenta de que no estaba bien retener a mi pareja a fuerza de brujería.
Escuché a la misma mujer decir exactamente las mismas palabras que me dijo a mí el primer día. Me sentí burlada y humillada, pero fui yo la culpable por mi falta de fe en Dios y por recurrir a las cosas malignas que por mucho que se camuflen de buenas, sólo me alejaban de Dios y del bien. Estas cosas son diabólicas, no había nada de bueno en ello, y en el fondo sabía que no estaba haciendo bien.
No dije nada, me despedí y salí de allí. Fui a casa de una amiga y le conté lo que había hecho. Mi amiga, una mujer con mas educación que yo, me dice “¿Qué esperabas? Esas personas saben que si tocas su puerta es porque algo malo está ocurriendo en tu vida, y no les es nada difícil adivinar lo que te pasa mientras les vas soltando tu dinero. Y lógicamente, aprovechando tu debilidad e inocencia, agarrarán confianza para que siempre tengas que volver a ellas pagándoles por más servicios que nunca acaban”. Estaba describiendo todo lo que me estaba pasando en ese momento.
Lloré mucho, pues mi marido ni ninguna persona merecía que se le hiciesen esos hechizos, me sentía muy mal, traía a mi pareja a fuerza de brujerías y de mala vibraciones.
Hoy, por más que me duela, prefiero que mi marido se quede con otras mujeres a tocar yo esas cosas malignas. Ya no ruego más, ya no hago más daño, y no quiero que me dañen. Deseo abrir los ojos a las personas que sientan que sus vidas son dirigidas de formas extrañas, así como existe el bien, existe el mal. Hay que tener mucho cuidado, pues todo lo malo se devuelve con creces hacia nosotras mismas. Y tristemente, hay demasiadas mujeres adictas a las cartas, a verse la suerte, a tratar con personas de dudosa moral para que “supuestamente” vuelvan nuestros amores del ayer.
Hoy prefiero creer en Dios, manteniéndome lejos de los métodos del diablo. Si alguien es para mí lo será limpiamente, tanto de mi parte como de su parte. Les cuento mi historia para que piensen mucho antes de ver este tipo de personas, son lo más bajo de nuestra sociedad. Shoshan..MRF
Te cuentan que en tu barrio hay una mujer que realiza “milagros que si por ejemplo tu pareja te deja te lo trae de vuelta en pocos días…
Claro, que eso es después de hacer un pago económico -y siempre parecen haber más razones para seguir pagando.
He aquí la historia de hoy:
Mi marido y yo estábamos pasando por un periodo de crisis, y no me faltó la buena amiga que me dijo que fuese a ver a una señora que haría milagros en mi vida. Yo no quería perderle, dependía de mi pareja, y la idea de perderle y no verle más me aterrorizaba.
Cuando toqué su puerta me recibió una señora muy amable, me hizo pasar, yo estaba muy callada. Me dijo todo lo que yo quería oír en ese momento, encontré que sus palabras fueron muy buenas, sabias, y acertadas.
Mientras más pagaba por este servicio de magia, más retenía a mi marido junto a mí. Yo seguía con la “señora de la magia”, regalándole mi dinero y mi tiempo para que solucionase mis problemas a través de los espíritus y magia.
Los días pasaban, y mi relación de pareja seguía con altos y bajos, no veía nada claro pero seguía en mi empeño: Muchas velas, hablando con espíritus, echando cartas… parecía una loca de remate, ya no coordinaba mis ideas.
(Mi vida era un caos)
Una vez por esas casualidades de la vida, tocaron su puerta y me fui a otra habitación mientras la señora recibía su visita Lo que escuché en ese momento marcó para siempre mi vida, vi cuanta maldad se le puede hacer a una persona y me asqueé de mí misma, me di cuenta de que no estaba bien retener a mi pareja a fuerza de brujería.
Escuché a la misma mujer decir exactamente las mismas palabras que me dijo a mí el primer día. Me sentí burlada y humillada, pero fui yo la culpable por mi falta de fe en Dios y por recurrir a las cosas malignas que por mucho que se camuflen de buenas, sólo me alejaban de Dios y del bien. Estas cosas son diabólicas, no había nada de bueno en ello, y en el fondo sabía que no estaba haciendo bien.
No dije nada, me despedí y salí de allí. Fui a casa de una amiga y le conté lo que había hecho. Mi amiga, una mujer con mas educación que yo, me dice “¿Qué esperabas? Esas personas saben que si tocas su puerta es porque algo malo está ocurriendo en tu vida, y no les es nada difícil adivinar lo que te pasa mientras les vas soltando tu dinero. Y lógicamente, aprovechando tu debilidad e inocencia, agarrarán confianza para que siempre tengas que volver a ellas pagándoles por más servicios que nunca acaban”. Estaba describiendo todo lo que me estaba pasando en ese momento.
Lloré mucho, pues mi marido ni ninguna persona merecía que se le hiciesen esos hechizos, me sentía muy mal, traía a mi pareja a fuerza de brujerías y de mala vibraciones.
Hoy, por más que me duela, prefiero que mi marido se quede con otras mujeres a tocar yo esas cosas malignas. Ya no ruego más, ya no hago más daño, y no quiero que me dañen. Deseo abrir los ojos a las personas que sientan que sus vidas son dirigidas de formas extrañas, así como existe el bien, existe el mal. Hay que tener mucho cuidado, pues todo lo malo se devuelve con creces hacia nosotras mismas. Y tristemente, hay demasiadas mujeres adictas a las cartas, a verse la suerte, a tratar con personas de dudosa moral para que “supuestamente” vuelvan nuestros amores del ayer.
Hoy prefiero creer en Dios, manteniéndome lejos de los métodos del diablo. Si alguien es para mí lo será limpiamente, tanto de mi parte como de su parte. Les cuento mi historia para que piensen mucho antes de ver este tipo de personas, son lo más bajo de nuestra sociedad. Shoshan..MRF
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