
La masacre que cayó desde el cielo
Domingo, 09-11-08
POR FELIPE OSUNA
FOTOS: NODO Y ABC
CABRA. Los trágicos momentos vividos en Cabra en la mañana del 7 de noviembre de 1938, fueron recordados ayer con especial sentimiento en el transcurso de unas jornadas que sirvieron para la reflexión. Aquel fatídico lunes, 101 personas perdieron la vida en el trágico bombardeo que, en escasos minutos, sembró el caos en las calles de una localidad que estaba bastante alejada del frente de la contienda civil, situado junto al Ebro. Un bombardeo del que se cumplen 70 años y que, por el número de víctimas civiles, guarda cierta similitud con el de Guernica.
Para conocer de primera mano los lugares de una masacre catalogada como de grado tres, los asociaciones culturales organizadoras del evento, Foro Erasmo y Estudios de Historia-Foro Historia en Libertad, estimaron oportuno realizar una visita a los puntos en los que detonaron las bombas. Un nutrido grupo de visitantes fue guiado por el profesor e investigador Antonio Arrabal, quien enseñó el lugar que ocupó el mercado o las inmediaciones del cuartel de la Guardia Civil, Plaza Vieja, Colegio San José y Barrio de la Villa.
En el trayecto se vivieron momentos emotivos cuando una familia ofreció improvisadamente una corona de laurel en el lugar donde se encontraba el monumento que recordaba, con dos lápidas de mármol y una sencilla cruz, a todos los asesinados esa mañana y que ahora se ubica en el interior del Camposanto.
El suceso al detalle
Horas más tarde, se celebraron en el salón de actos del Centro Filarmónico Egabrense dos conferencias, la primera por el propio Arrabal bajo el título «El bombardeo de Cabra 70 años después» y la segunda a cargo del sacerdote e historiador, delegado de Fe y Cultura en la Diócesis de Coria (Cáceres), Ángel David Martín Rubio, bajo la denominación «La memoria frente a la historia, manipulación de nuestro pasado».
Profundizando en los sucesos acontecidos en Cabra sobre las 7.30 horas de aquel día, Arrabal ofreció los datos técnicos de una misión que se llevó a cabo por las fuerzas de aviación del ejército republicano. Así, detalló el número y tipo de aeronaves que sobrevolaron la población, concretamente unos tres bombarderos Tupolev SB Katiuska de fabricación soviética, con unas dos toneladas de bombas en sus bodegas de diverso tamaño hasta alcanzar los 200 kilogramos, como la que cayó en el Mercado de Abastos. Un artilugio similar detonó en la esquina de las calles Platerías y Juan de Silva. Asimismo, facilitó el número de muertos y heridos que se produjeron en cada una de las explosiones, como es el caso del mercado, donde la bomba asesinó en el acto a 36 personas más otras 14 a consecuencia de las heridas. Además, un gran número de víctimas nunca llegaron a aparecer reflejadas en los registros oficiales.
Siguiendo la trayectoria de vuelo efectuada por los aparatos, se aprecia una diagonal en dirección noreste-sureste respecto a la caída de las bombas. Esto significa el acceso de los bombarderos a la localidad por las antiguas trincheras de la línea de ferrocarril y su salida por el Mirador de la Paz en el barrio de la Villa (por aquel entonces antiguo cementerio). A continuación, descargaron otro artefacto junto el Molino El Fondon, rumbo a Lucena, donde se produce un viraje y la vuelta en dirección norte, llegando a Castro del Río y girando nuevamente por Valenzuela.
Los momentos posteriores al atentado, la ciudad se convirtieron en un auténtico hervidero de gentes que salieron en auxilio de las víctimas. El panorama fue de lo más desolador cuando se retiraron cascotes y se apreció la realidad de una masacre que recogió el Noticiario Documental (NO-DO).
El ir y venir de la población aterrorizada a los hospitales también quedó recogida así como el amontonamiento de los cadáveres que fueron trasladados en carrillo e incluso, con capachos..........MRF
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