
(( Hasta dónde amarte sin renunciar a lo que soy.))
El amor saludable
El amor saludable es un amor que sabe darse límites, en donde uno no renuncia al yo, donde el ser para el otro se conjuga con el ser para sí, donde tú eres capaz de defender tus derechos, es decir, es un amor democrático, digno y justo. Eso no quiere decir que uno no sienta, se puede sentir, se puede disfrutar, pero si uno no tiene la capacidad de establecer hasta dónde va a llegar entonces termina dependiendo del otro. El amor enfermizo es una adicción, es una dependencia donde tú dejas de existir.
El individualismo irresponsable
Hay que manejar el asunto ético en la relación, porque tú eres individualista irresponsable cuando violas los derechos humanos de tu pareja. Es reconocer que la entrega debe ser equilibrada, porque tanto tú como tu pareja son importantes. No hay que irse al extremo de que el importante eres sólo tú o sólo el otro.
Los límites del amor
Los pensamientos idealizados frente al amor, que son en los que nosotros magnificamos al amor y lo llevamos a un límite casi de perfección.
Los pensamientos negativos frente a uno mismo, como que uno no es ‘querible’, que uno es dependiente o débil, entonces uno busca en el otro lo que no tiene.
Los pensamientos conformistas frente a los mandatos sociales.
Pensamientos catastróficos frente al futuro. La gente empieza a tenerle miedo a la soledad, a que no lo van a volver a querer.
El amor democrático
Un buen comienzo sería leer estos valores y aplicarlos en el día a día. Lo primero es pasar de la fusión a la solidaridad, porque si los dos somos uno donde quedo yo, mis ideas, mis sueños, mis pensamientos. Hay que establecer cuáles son los intereses comunes con la pareja, eso es solidaridad. Lo segundo es de la generosidad a la reciprocidad, porque la relación de pareja es de dar y recibir. Los deberes conyugales no son absolutos, así como se adquieren también hay unos derechos. Lo importante es querer amar, no deber amar, debe existir la voluntad y la intención de hacerlo. Lo importante es cómo te amen no cuánto lo hagan. Es cierto que hay que respetar las diferencias del otro, no tolerarlas. La tolerancia, en este caso, significa aguantar.
El amor digno
El amor es digno cuando tus derechos nos son violentados. Es decir que no violan tus principios, las condiciones que tú eliges y que te definen en tu individualidad. Por eso yo hablo de los derechos humanos. Yo tengo derecho a no ser esclavizado, pero lo hago por amor. O yo tengo derecho a la libre asociación, pero por amor tengo que pedir permiso. Esa idea de que el amor es tan intocable, que los términos que yo propongo nunca lo afectarían. Por ejemplo, nunca se ha escuchado del amor ético o justo, porque se cree que el amor ya es así. Lo que es falso. El amor digno es el que respeta tu dignidad personal, que está definida por tus principios y por el hecho de que tú eres merecedora de lo mejor. Y como decía Kant, tú eres un fin en ti mismo, no te pueden instrumentalizar, es decir, tú no eres una cosa. Si eso sucede en tu relación, es un amor indigno.
El amor justo
El amor justo no es un amor milimétrico, es un amor equitativo. Uno ama según su necesidad y su capacidad. Si uno da el 70 y el otro 30, es justo porque cada uno da todo de sí. No es justo cuando hay maltrato, indiferencia o ‘desacreditación’. Si alguien piensa que es justo que le hagan eso es porque está enfermo.
Walter Riso............MRF
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